Dominik Hernler, pro du wakeboard

La ruta de dominik

Texto: Arek Piatek
Fotografía: Sam Strauss/Red Bull Content Pool

El austriaco Dominik Hernler descubre lugares increíbles para hacer wakeboard, allí donde nadie se lo imagina

1 RÍO

Una expedición de wakeboard muy especial. El austriaco Dominik Hernler probó en su país natal diferentes sitios para hacer su deporte que hasta ahora se consideraban poco apropiados. Lo más destacado: un cabestrante portátil. “De este modo cualquier dique, lago o central hidroeléctrica se convierte en un parque de diversión”, dice el joven de 24 años. “La primera estación: el río Krems en Alta Austria. Ese aparato me llevó a través de un agua maravillosa, de color verde esmeralda. Sólo que no te puedes caer, el río aquí no tiene ni siquiera medio metro de profundidad. Pero esto también es parte del encanto”.

Dominik Hernler, pro du wakeboard

2 DIQUE

“Lo mejor de los diques son las cascadas artificiales. Y a través de ellas puedes saltar de una cuenca a otra. Este dique de Salzburgo tiene por lo menos tres metros de profundidad. Yo usé las columnas de hormigón como trampolín. Mi salto aquí es un nose tap backside 180, es decir, medio giro en el aire y un aterrizaje invertido en el agua. Simplemente impresionante”.

Dominik Hernler, pro du wakeboard

3 MURO 

“Un cabestrante portátil te hace no depender de lanchas o elevadores y los lugares más locos se vuelven transitables. Pude usar los muros de hormigón de una central hidroeléctrica y hacer una increíble caída de seis metros de altura desde una antigua represa. La única desventaja del cabestrante eléctrico es que tienes que llevar a todos lados la batería del auto”.

Dominik Hernler, pro du wakeboard

4  ROCA

“¿El lugar? Spittal an der Drau, en Carintia. Sólo porque conozco el lugar como la palma de mi mano me arriesgué a esta acrobacia. El cabestrante –puesto a máxima velocidad– me arrastró por la rampa natural sobre el estrechamiento del río. Justo por debajo de mí hay rocas, una zona muerta: un accidente aquí sería fatal. Pero la velocidad fue perfecta. Aterricé a salvo tres metros más adelante en el agua helada, pero profunda”.

Dominik Hernler, pro du wakeboard

5 GRAVA

“En principio la foto se ve inofensiva, pero este fue exactamente mi ‘momento más temido’ de toda la ruta. Después de un salto desde el dique de Steinbach, continué a 25 km/h por la orilla. El problema fue que solté la cuerda del cabestrante demasiado tarde. A qué velocidad llegué a tierra firme, se puede intuir en la huella de mi tabla sobre el agua. Además, el recorrido a través de la grava continuó otros 15 metros. Yo iba bastante bien, la tabla no tanto”.

 

Lo mejor de los diques son las cascadas artificiales: perfectas para los saltos. 

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11 2015 THE RED BULLETIN

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