Travel Botswana

Cazador de vacaciones

Fotografías: Amos Photography, Graeme Duane (2), Getty Images (2)

Conoce de cerca y personalmente a uno de los depredadores más feroces de la naturaleza. Los cocodrilos salvajes no son generalmente el gran atractivo comercial para un viaje de deportes acuáticos. Pero en esta excursión de buceo, vistiendo el traje de neopreno, tú mismo serás la cena potencial…

“Nos criamos con el concepto de que los cocodrilos son bestias despiadadas”, dice el fotógrafo de vida salvaje, Amos Nachoum. “Y si te acercas, te matarán inmediatamente”. Es una justa reputación: dos millones y medio de años de evolución han hecho del cocodrilo del Nilo uno de los depredadores más especializados de la naturaleza, capaz de capturar a casi cualquier presa –incluso un tiburón. No querrías encontrarte con uno de ellos en el agua. A menos que, por supuesto, hayas reservado uno de los tours de buceo de Nachoum.

El itinerario, a simple vista, se asemeja a una excursión de buceo normal que incluye cinco días de inmersiones en el Delta del río Okavango en Botswana, hasta con fotos donde salgas cara a cara (hocico) con la obra maestra prehistórica letal. ¡Sin jaula! “Bajo el agua, el cocodrilo es tranquilo. Parece casi inofensivo”, explica Nachoum.

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Un momento pacífico entre el hombre y el cocodrilo en el lecho del río.

La misma evolución que hace que este sea un experto cazador ha construido un comportamiento furtivo en sus instintos depredadores, el cual los buzos expertos han ido aprendiendo. En las aguas ricas en sedimentos del Nilo, la vista del cocodrilo es relativamente pobre. Al acecho en el río, escanea la superficie de siluetas contra el reflejo del agua: un ñu, una cebra, un buzo descuidado… El truco es salir rápidamente de la zona letal, una táctica desarrollada por el fotógrafo Duane Graeme durante el rodaje de un documental para la cadena prestigiosa National Geographic. 

“Hemos descubierto que si te sumerges directamente al fondo y te involucras con ellos allí no están seguros de qué eres, no saben si temer o ponerse agresivos”. Bucear durante el invierno abre nuevas oportunidades. En los meses más fríos, los niveles de testosterona de los cocodrilos macho descienden, volviéndolos menos territoriales. Con la temperatura del agua en torno a los 16 °C, su metabolismo más lento hace que estén menos decididos a alimentarse y más preocupados por la conservación de su energía. Dicho en otras palabras, tienen que pensar si vale la pena el esfuerzo de morderte.

“Cuando te tumbas junto a un cocodrilo, puedes darte cuenta de que está calculando, procesando información”
Nachoum
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Bucea en invierno y los cocodrilos no desearán morderte.  

“Cuando te tumbas junto a un cocodrilo”, dice Duane, “puedes darte cuenta de que está calculando, procesando información. Quiere ponerte a prueba –y en realidad se relaciona contigo. No hay muchas cosas a las que le tenga miedo, pero tiene un instinto de supervivencia muy fuerte”.

Los cocodrilos son animales terrestres, más que verdaderos anfibios. Eso significa que no pueden comer debajo del agua sin la ingestión de grandes cantidades de esta y sin ahogarse, pero eso no quiere decir que sean indefensos. Por eso Nachoum es muy meticuloso con quién lleva. La expedición está abierta sólo para buzos con al menos 100 horas de experiencia en inmersiones. Las corrientes rápidas y un ambiente claustrofóbico pueden hacer que un movimiento en falso te envíe al radio de alcance de un cocodrilo. Sus mandíbulas están llenas de hoyos que actúan como sensores de presión. “No te gustaría nada despertar esos sensores”, dice Nachoum. “No pueden abrir la boca directamente hacia arriba debido al grueso cuello que tienen, pero si algo pasa a su lado muerden a izquierda y derecha”.

Duane Graeme tiene mucha experiencia de primera mano con los riesgos. Durante una de sus tantas inmersiones se quedó atrapado en una cueva submarina con un cocodrilo. El depredador de tres metros removió el sedimento con su cola logrando cegarlo y embistió en el plexo solar de Duane.“Afortunadamente no me mordió. Sólo me quitó el aliento y luego se fue en otra dirección”, cuenta. “Lo cual fue todo un gran golpe de suerte”.

CONSEJO DE EXPERTO

El compañero de Duane, Richard Boltar, usó una lanza para defenderse del ataque de un macho muy territorial. “Se mantuvo distante mientras yo tenía un tripié enorme de cámara”, dice.

Instinto animal: Naturaleza de cerca de todas maneras

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05 2016 The Red Bulletin

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