Ámsterdam

El alcalde de la fiesta

TEXTO: FLORENCIA ESCOBEDO
FOTOGRAFÍA: FLICKR//Benito La Malfa

Ámsterdam tiene un alcalde para el día y otro para la noche. El de la noche se encarga de gestionar toda la fiesta de esta ciudad

En nuestra mente, la frase sexo, drogas y Rock & Roll es sinónimo de descontrol y locura total, pero en Ámsterdam han aprendido a regentear la fiesta como unos masters, haciendo de la noche un negocio administrado por un alcalde nocturno. El nombre de este épico personaje es: Mirik Milan.

Ser el alcalde nocturno de Ámsterdam suena como el trabajo soñado de cualquiera, pero en realidad es una tarea bastante complicada que no cualquiera puede llevar a cabo. Esta ciudad recibe más de 10 millones de visitantes al año –ansiosos por conocer su Barrio Rojo y los famosos coffee shops– y se requiere de mucha visión y organización para que cada noche se arme la fiesta en las calles de Ámsterdam sin importunar a los Godinez neerlandeses que al día siguiente tienen que ir a trabajar. Pero Milan se pinta solo para este trabajo, durante sus 20 trabajó muchos años como RP y hoy, a sus 34 años de edad, es dueño de una compañía productora de eventos y sí, le encanta la fiesta.

ADE 2014

Amsterdam Dance Event (ADE 2014)

© FLICKR//Merlijn Hoek

Mirik Milan

Mirik Milan es el actual Nachtburgemeester de Ámsterdam.

© FACEBOOK//Mirik Milan


El “Nachtburgemeester” (alcalde nocturno en neerlandés) debe ser el nexo entre los comerciantes nocturnos, los residentes y la municipalidad.

Una de las medidas más exitosas que han implementado, son las licencias de 24 horas. Desde el 2013, le han otorgado estas licencias a los bares que cumplen con ciertos requisitos, sobretodo a los que están en las zonas de mayor aglomeración de gente. Básicamente, los bares pueden abrir y cerrar cuando se les pegue la gana, incluso pueden permanecer abiertos las 24 horas. La ventaja de esto es que ya no tienes a una bola de borrachos saliendo todos juntos del bar, haciendo ruido y desmanes por las calles, sino que van saliendo en distintos horarios, reduciendo el bullicio y permitiendo que la anciana de al lado siga durmiendo plácidamente.

Otra ventaja es que los bares que permanecen abiertos las 24 horas, tienen otra utilidad durante el día. Así la ciudad puede hacer un uso más eficiente de estos espacios y las personas son más comprensivas en relación a sus actividades nocturnas.

También ayuda a reducir el binge drinking, esa presión que sientes cuando el bar ya va a cerrar y te tienes que empinar el trago o la botella de alcohol hasta quedar fundido. En Ámsterdam, ningún mesero te servirá lo que queda de tu bebida en un vaso de plástico, puedes terminártela con calma y disfrutar el tiempo que quieras.

Esta medida no sólo acabó con el ruido, sino que ayudó a que Ámsterdam resurgiera como capital de la vida nocturna. Ha funcionado tan bien, que ciudades como París, Londres y Berlín pretenden replicar el modelo en casa. ¡Bien Mirik, que la fiesta neerlandesa nunca pare!

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05 2016 THE RED BULLETIN

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