Chris Hadfield

El astronauta Chris Hadfield sobre cómo interiorizar el fracaso es motivador

Texto: Florian Obkircher 
Fotografía: CRISTOPHER WAHL/CONTOUR BY GETTY IMAGES 

Chris Hadfield es el astronauta más famoso -desde Neil Armstrong, a raíz de su cover de David Bowie en el espacio. Aquí, este canadiense nos explica el poder del pensamiento negativo 

En 21 años como astronauta, Chris Hadfield pasó 4,000 horas en el espacio y orbitó la Tierra 2,000 veces. Hace tres años, durante su última misión, se convirtió en una estrella.

Con una guitarra acústica interpretó el tema de David Bowie, “Space Oddity”, en la Estación Espacial Internacional y el clip musical –filmado a 400 km de la Tierra– llegó a ser un éxito en YouTube con 27 millones de visualizaciones. En su bestseller titulado Guía de un astronauta para vivir en la Tierra, el canadiense relata su vida cotidiana en el espacio. Aquí, nos explica qué cosas podemos aplicar a nuestra existencia terrenal.

THE RED BULLETIN: Como astronauta ya estuviste expuesto a peligros potencialmente mortales. Ya al principio de una misión, durante el lanzamiento, lo único que puedes hacer es esperar que el cohete no explote. ¿Cómo se superan estos miedos?

HADFIELD: El problema y la solución están en su pregunta. Tan pronto como esperas algo, estás perdido. Ya que esperar algo significa no poseer el control. Si sólo esperas tener suerte, no eres más que un chihuahua, un perro asustado y desprotegido. Un astronauta no está indefenso expuesto a su destino, está atento a qué puede salir mal durante el lanzamiento de un cohete. Esto lo denomino en mi libro como “el poder positivo del pensamiento negativo”.

Chris Hadfield grabó la versión de David Bowie, “Space Oddity” a bordo de la Estación Espacial Internacional.
Composición: “SPACE ODDITY”
Autor: David Bowie
Publicación: Onward Music Limited

© YouTube / Chris Hadfield

¿Qué quieres decir?

Los gurús de autoayuda te aconsejan pensar de forma positiva e imaginarte el éxito. Esto es muy simpático, pero casi tan útil como pensar en pasteles. El mero pensamiento no hará que suceda nada. Es mucho más importante pensar en lo que podría salir mal en un proyecto. Internaliza el fracaso, no el éxito. Para un astronauta esto es vital. Fui astronauta durante 21 años, pero en ese lapso de tiempo sólo estuve seis meses en el espacio. Y cuando no estaba allí me dedicaba a estudiar cada detalle que pudiera salir mal en la próxima misión. Cuando comprendes todos los riesgos potenciales y estás preparado, el miedo ya no tiene lugar en tu mente.

Pero ¿eres consciente de que el trabajo de astronauta es uno de los más peligrosos del mundo?

Cuando ya me siento en una nave espacial no tengo ningún miedo. No por ser un valiente, sino por haber entrenado todas las soluciones a estos problemas miles de veces. Una buena preparación es lo más importante, reduce el miedo y te da confianza en ti mismo.

Pero ¿los pensamientos negativos no deprimen? 

¡Ojo, no hay que resignarse! Se trata de internalizar el error, no el fracaso.

“Si sólo esperas tener suerte, no eres más que un chihuahua”

¿Me podrías dar un ejemplo?

Vas a ofrecer una conferencia. ¿Qué puede pasar? ¡Se podría olvidar el texto! Bien, cuando se te olvida el texto haces una broma sobre el tiempo y luego intentas retomar el discurso. ¿Qué más? ¡Puede fallarte el micrófono! Te podría dar sed… Busca estrategias para hacerles frente a los cinco problemas más frecuentes, de tal manera que ante esas situaciones puedas mantener el control. En este sentido, una conferencia no es algo diferente al lanzamiento de un cohete. Sólo el grado de preparación difiere un poco.

Pero ¿qué pasa con los riesgos que no se pueden controlar, incluso con la mejor preparación?

La pregunta más precisa sería: ¿cómo se evalúan los riesgos correctamente? Todos vamos a morir en algún momento. Cuanto antes nos resignemos a esto, mejor. Para disfrutar de la vida plenamente hay que tomar riesgos. 

Suena tan simple cuando lo dices…

Supongamos que alguien te pone al volante de un coche de carreras que alcanza los 250 km/h. Si ni siquiera tienes licencia de conducir, seguro que no te va a ir muy bien. Pero si eres piloto de carreras es muy probable que tengas el bólido bajo control. La situación es la misma, es sólo la persona la que hace la diferencia. Aquí vale decir: “No utilicen sus miedos como un pretexto para esconderse debajo de la mesa toda la vida. Realicen sus sueños”.

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03 2016 The Red Bulletin

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