Festival Afrika Burn

¡El festival AfrikaBurn está que arde!

TEXTO: DYLAN MUHLENBERG
FOTOGRAFÍA: TYRONE BRADLEY

El festival AfrikaBurn es el Burning Man de Sudáfrica, un torbellino de sensaciones en el árido Karoo y atrae a miles de creativos peregrinos cada año

A medida que el Sol se pone, altas figuras con atuendos momificados y cráneos de antílopes deambulan lentamente hacia una luna baja y colgante, que en realidad se trata de un globo en el que una mujer hace acrobacias. Las criaturas delgadas pasan a través de la multitud que se ha juntado alrededor del perímetro de un círculo de fuego y realizan algún tipo de ritual debajo de la acróbata. Al quitarse ella su capa, el globo vuela más alto flotando hacia las cinco torres, en una “declaración artística” que tiene lugar esta noche y se llama Subterrafuge.

AfrikaBurn

Sintiendo el calor: después de soportar un día abrasador, la puesta de sol trae una energía contagiosa en el AfrikaBurn.  

 Diez mil personas vestidas con trajes muy elaborados se encaminan desde sus campamentos hasta las monumentales obras de arte del AfrikaBurn para ver cómo estas son sacrificadas a los dioses del fuego. Todos están lo suficientemente automedicados y llevan más suministros para enfrentar la larga noche del desierto. Vehículos mutantes con diferentes ritmos a todo volumen se acercan desde todos los ángulos y luego forman un convoy que recoge a aquellos que están cansados de caminar. El resto continúa su marcha como siguiendo al flautista de Hamelin. 

Los organizadores del AfrikaBurn, un festival anual de una semana de duración, sin fines de lucro y puesto en marcha en 2007, insisten en que no es una fiesta. Los formularios de solicitud para los tickets dorados dejan eso muy claro. “He visto chicos que llegan con pantalones cortos y chanclas. Tras dos días están boca abajo en el lodo”, dice Travis Lyle, encargado oficial de la propaganda del AfrikaBurn.

Esto tiene más sentido cuando conoces el Parque Nacional Tankwa Karoo. No es el típico paisaje bonito. Los días son calurosos y las noches, frías. Nada está a la venta y el camino hacia AfrikaBurn se come los neumáticos. Aun así, y gracias a la generosidad de los demás, los ideales sociales libres de dinero en efectivo del AfrikaBurn ofrecen ocasiones comerciales en el desierto. Y a pesar de lo que digan sus organizadores, se trata de una fiesta. Y después de lo que todos pasaron hasta llegar aquí, lo tienen bien merecido.

AfrikaBurn

Fuego inaugural: la quema del San Clan, la escultura principal del AfrikaBurn, ritual que significa comunidad y, sobre todo, unidad.  

Damien van Zyl pensó tener preparado su vehículo mutante para el AfrikaBurn de este año, pero se ha relegado a ser un peatón. Ahora luce su traje iridiscente. El modelo hizo una campaña internacional para Joop! y como parte de pago eligió unas sedas chillonas de la colección, que ahora combina con un sombrero de copa y unos lentes de sol al estilo John Lennon.

Hay muchos vehículos mutantes para dar un aventón: un cisne, una tortuga, un rinoceronte, una bola de espejos móvil, un dragón, un autobús alienígena, una alfombra voladora, un triciclo de ciencia ficción con refrigeradores portátiles en la parte trasera, un vehículo recubierto con cientos de peluches, un mototaxi que luce como una nave espacial, una serpiente y “¡Booouummm!”… un nuevo sonido se une a la aglomeración. “¡Apúrate güey!”, grita un tipo vestido con un elaborado atuendo de ciencia ficción. “Tenemos que alcanzar el tren”.

Lo suficientemente automedicados, todos llevan más suministros cruciales para enfrentar la larga noche en el desierto

El Spirit Train es un vehículo mutante de 35 metros de largo llamado Lobo, ya que tiene la cara de un lobo y está equipado con un sistema de sonido que aúlla a la Luna. La creación del artista nacido en Durban, Michael Kennedy, cuenta con cinco carruajes conducidos por un tractor. Y desde las entrañas de este monstruo, una docena de DJ harán sus sesiones esta noche.

Después de que Lobo se ubica, empieza la fiesta en serio. Otros vehículos mutantes acercan a más recién llegados. Cuando uno de los lanzallamas de Lobo improvisa una sesión, Damien se remanga su traje brillante, pliega sus gafas de sol, pone su sombrero de copa en el manubrio de la bicicleta más cercana y comienza a hurgar en las entrañas de Lobo. Sus cinco cilindros lanzallamas expulsan bolas de fuego hacia el cielo nocturno y el harén de chicas en la cabina del DJ se enloquece.

Aquí hay un espíritu de comunidad que no se encuentra a menudo en otros lugares. La gente tiene una predisposición a ser agradable, a hacer cosas buenas. Son sociables, amables y bondadosos. Tanto para la creación de una barra libre improvisada, la entrega de alimentos a los hambrientos o en los campos temáticos que cuestan tanto sudor, la amabilidad abunda. Es como en esas conversaciones muy fumados en la universidad, hablando del socialismo y de trabajar juntos por el bien común, pero aquí sí funciona. O tal vez todos se ponen sentimentales ahora que el Subterrafuge arde en la tierra…

AfrikaBurn

Infierno imponente: las torres Subterrafuge seguían en pie después de la tormenta de arena del año pasado que impidió la quema. Este año se elevaron en llamas frente a una multitud entusiasta.

 El sueño llega fácil. Luego de pasar un día y una noche atravesando el desierto, bailando alrededor del fuego y sin decirle no a nada, la salida del Sol es una señal para acostarse. Al menos para la mayoría. Algunos continúan bailando a un ritmo frenético en el Faro, un campamento temático dominado por una enorme torre de madera. Es el lugar del legendario DJ local Pierre-Estienne y sus amigos hacen una fiesta que sólo se detendrá cuando el Faro deje de arder dos días después.

No hay límites reales en el Burn. El autobús de la empresaria de Ciudad del Cabo, Anna Shevel, también visto como el de la fiesta de la espuma, invita a la gente a lavarse la suciedad de sus cuerpos agotados de la noche anterior. La mayoría de los que están siendo rociados con espuma de menta biodegradable están desnudos. 

Junto al autobús-ducha se detiene un barco pirata dirigido por un capitán, con un coctel de colores en su mano, quien luce resplandeciente con su ropa blanca. De pronto surge una mesa de DJ y todo el mundo se pone a bailar, se enjabonan unos a otros y las inhibiciones terminan cuando acaban en un abrazo grupal y un enjuague de alta presión.

AfrikaBurn

El león no dormirá esta noche: un gran gato del desierto en la polvorienta pista de baile del Spirit Train.  

Y aunque en rigor no lo sea, el Critical Tits –donde las participantes con el torso desnudo, diosas, ninfas y sirenas saludan al Sol con los pechos desnudos o con parches en los pezones y pintura corporal– no deja de ser todo un espectáculo. Es especialmente extraño ver cuán fácil se arreglan citas con potenciales amantes mientras están desnudos.

- “Hay un cordero rostizado planeado para las seis…”. 
- “Ah perfecto, eso es cerca de donde luego van a proyectar The Rocky Horror Picture Show. ¿Cena y película?”.
- “Pero primero pasa por mi tienda para un masaje”. 
- “¡Magnífico!”. 

Así que la chica que lleva el brassier rosa peludo invita al chico, que no luce más que su peinado, a la parte trasera privada de su campamento temático. Hay una silla de socorrista, sombrillas, paletas de playa y un spa. Es hora del coctel, de modo que comparten unas copas antes de pasar al masaje, la barbacoa y la película que verán, en lugar de hacer el camino hacia el desierto para perderse en los ritmos del deep house y el trance.

Es extraño ver cómo pactan citas con potenciales amantes mientras están totalmente desnudos
AfrikaBurn

El silencio es oro: la silenciosa quema resulta ser toda una experiencia reflexiva y meditativa.  

Para los pies con ampollas y las manos callosas de ir en bicicleta de una fiesta a la otra, los campos temáticos como el Steampunk Saloon (un atrevido show de burlesco) sirven para tomar un descanso. Y después de recargar la petaca y armar un cigarrillo de mota (o dos), es hora de volver a la bicicleta e ir a la próxima fiesta (quizás será aún mejor que esta) y a otra quema a conocer gente.

El tema de este año del AfrikaBurn es “The Gift” (el regalo). Y se nota en muchas formas: una bebida fría, un aventón en la parte trasera de un vehículo mutante, una ducha, un masaje, una visita, la sonrisa de una bella desconocida. Dejando todas esas pequeñas maravillas de lado, uno se siente como un niño que recién abre los regalos y con un año entero por delante hasta la próxima Navidad. Pero incluso cuando vuelvan al mundo real, de alguna manera estarán con el espíritu de la fiesta. Ahora, dentro de cada participante del Burn hay algo que, con la forma correcta de respirar, puede convertir cenizas en brasas de amor y luz.

  
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08 2015 The Red Bulletin

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