Justin Kan creador de Twitch

Justin Kan, fundador de Twitch, sobre cómo crear un buen negocio

Texto: CHRIS BAKER
Fotografía: RAINER HOSCH

SU IDEA: SE FILMARÍA 24/7 Y LO CONVERTIRÍA EN UNA COMPAÑÍA. LA IDEA FRACASÓ, PERO A LA LARGA VENDIÓ SU NEGOCIO EN CERCA DE MIL MILLONES DE DÓLARES. AHORA VOLVIÓ A APUNTAR LA CÁMARA HACIA SÍ MISMO PARA AYUDAR A ENTENDER EL PODER DEL FRACASO

En su casa de fin de semana en la accidentada costa del Norte de California, en un lugar que Google Maps todavía no registra, Justin Kan escapa del zumbido constante de su teléfono y se pone a sudar cortando leña (sólo árboles ya muertos), en su propiedad o paseando en su todoterreno. 

Pero durante la semana, al joven de 33 años se le puede encontrar en su casa de estilo contemporáneo en el barrio Duboce Triangle de San Francisco, donde revisa constantemente sus redes sociales y trabaja de manera intensa con múltiples compañías startups que iniciaron operaciones desde la oficina dentro de su hogar. En ocasiones acelera entre carriles en su motocicleta Ducati Monster para llegar a su otra oficina en la parte de abajo de la costa en Silicon Valley. 

Cuando tiene que permanecer en la ciudad, Kan se ejercita de forma menos fotogénica. La mayoría de las mañanas baja a su garaje, pone música inspiradora y se sube a su bicicleta fija. Mientras mueve las piernas, apunta con su teléfono a su rostro, sonríe y graba un video.

“¿Qué hay, Snaps?”, dice. “Estoy en mi sesión matinal de entrenamiento.
¡El acondicionamiento es el primer paso hacia la grandeza! ¿Y el segundo paso? Probablemente una dieta, pero… todavía no doy ese paso”.

Con las piernas aún en movimiento, Kan revisa el videoclip y lo publica. Él reparte lecciones de vida mientras quema calorías y diez mil ansiosos seguidores en Snapchat se conectan para verlo.

De hecho, hay mucha gente que creció viendo transcurrir la vida de Justin online. En 2007 se convirtió él mismo en un reality show al filmar todo lo que le sucedía en sus horas de vigilia. El “streaming de vida” de Justin.tv resultó ser inviable tanto para un modelo de negocios como para un estilo de vida. Sin embargo, derivó en una plataforma de streaming llamada Twitch, que permite que millones de personas compartan sus videos en vivo al mundo, lo que convirtió a Kan en un tipo muy, muy adinerado.

De cierto modo, hacer Snapchat con fanáticos que sueñan con crear sus propias compañías exitosas es para Kan como cerrar un ciclo, pues él se enfrentó al fracaso cuando era un joven aguerrido, y se abasteció de un tremendo pozo de confianza para seguir cuerdo.

Kan avanza a través de los montones de preguntas que sus seguidores le dejaron la noche anterior en busca de una para la cual grabar la respuesta. “Comencé con Snapchat en enero, como un pasatiempo para distraerme porque odio hacer cardio”. “Me aburría luego de 10 minutos. Ahora respondo preguntas durante 40 minutos y sin darme cuenta de que entreno”.

Encuentra una pregunta en Snapchat: “¿Cómo te mantienes concentrado y al mismo tiempo participas activamente en redes sociales?”.

“Es una distracción tremenda”, acepta. “Digo, en este momento yo estoy distrayéndote. La mayoría de mis amigos que son superexitosos no son muy activos ahí”.

Y, por tanto, llegamos a la paradoja de Justin Kan. Cualquier consejero de vida que amerite pagar su exorbitante tarifa por hora te advertiría tremendamente que no pierdas tiempo en redes sociales. Pero su mayor éxito proviene del simple hecho de que vive transparentemente, dando a un público online vistazos de su vida diaria, de su trabajo y de sus más íntimos pensamientos. “Estoy en redes sociales más tiempo del que cualquiera debería”, dice, “pero para mí es una gran plataforma para llegar a un público y educarlo. Eso es algo digno de hacerse”.

Kan te aconseja (en este caso, a nosotros) qué ideas triunfarían o no. ¡Ve el video en nuestro perfil de Facebook!   

No tenía objetivos tan moralmente elevados cuando decidió comenzar a vivir con transparencia. En 2007, Kan tuvo una epifanía mientras andaba en moto con sus amigos y bromeaba. Su conversación era tan graciosa que estaba seguro de que otras personas habrían disfrutado escucharla. ¿Y si hubiera una manera de capturar la conversación y ponerla en internet?

Así es como nació Justin.tv. En los tiempos en que GoPro sólo ofrecía una cámara tosca que podía tomar clips de 10 segundos en baja resolución, Kan
literalmente se amarró una webcam a la cabeza y comenzó a transmitir lo que fuera que estuviera frente a él, todo el día y todos los días. El sitio Justin.tv dio al público la posibilidad de verlo o de configurar sus propios canales con transmisión de sus vidas. “Para mí, se trataba tanto de empujarme fuera de mi zona de confort como de hacer un negocio”, dice. “No era muy extrovertido entonces. ¿Ir allá afuera e intentar entretener a la gente? Esto era algo tremendamente difícil”.

A estas alturas ya había probado algo el éxito profesional. Cuando era estudiante en Yale, él y Emmett Shear, que terminaría siendo cofundador de Twitch, crearon un servicio de calendario en línea llamado Kiko. Él desprecia actualmente su calidad, pero lograron obtener financiamiento de Y Combinator, una incubadora que ayuda a startups jóvenes con la esperanza de que cosechen ganancias si esos negocios resultan brutalmente exitosos. Kiko no la hizo en grande, pero los inversionistas lograron obtener un cuarto de millón de dólares cuando la vendieron en eBay.

Justin.tv no fue un éxito inmediato. Él generaba ruido (incluyendo una aparición en el programa Today) y obtenía retroalimentación, pero esta era casi siempre para exhortarlo a salir a la calle y hacer algo interesante.

La plataforma le enseñó a Kan a ser entretenido, pero también que su vida diaria no era tan disfrutable. “No sabíamos cómo llevar un negocio y ni siquiera éramos buenos programadores”, dice. “Sólo teníamos una tremenda opinión de nosotros mismos y nunca nos dábamos por vencidos. Logramos éxito a tropezones”.

Ellos motivaron a los usuarios de su sitio a comenzar sus propios streams y al poco tiempo apreciaron que los videojugadores eran particularmente receptivos a crear y ver streams de sus sesiones. 

Poco después crearon el sitio Twitch y su público creció de forma exponencial. Ahora hay más de 1.7 millones de canales en el sitio, que hacen streaming en vivo de sus sesiones de juego y comentan para un público de más de 100 millones de espectadores. Los streamers pueden hacer dinero con anuncios en sus sesiones, e incluso ganar más con suscripciones de su público. Algunos se ganan la vida así. 

Entrenar en su hogar a tres horas al norte de San Francisco incluye cortar leña. 

En 2014, Amazon compró Twitch por la escalofriante cifra de 970 millones de dólares. Ese mismo año, otro de sus negocios llamado Exec se vendió por una suma no divulgada, pero grande. Ah, y otro derivado de Justin.tv, SocialCam, ya había sido vendida a Autodesk por otros 60 millones más un par de años atrás. 

“Bromeaba sobre esto hace poco con el cofundador de Twitch”, dice. “Nuestras versiones universitarias no pudieron haber soñado con la vida que tenemos ahora. No es tanto sobre el poder comprar cosas costosas, sino de tener la libertad de hacer lo que queramos hacer”.

“NUESTRAS VERSIONES UNIVERSITARIAS NO PODRÍAN HABER SOÑADO CON LO QUE ACTUALMENTE VIVIMOS” 

De vuelta en la bici fija, responde preguntas terriblemente técnicas sobre mercadotecnia digital con Facebook Ads y Google AdWords. Se limpia el sudor de la frente y luego embellece su video de Snapchat con emojis para negocios: gráficas, pays…

Conforme graba sus videos, apunta la cámara de su teléfono a distintos juguetes en su garaje que le ayudan a enfatizar sus puntos. Los contenidos reflejan sus intereses eclécticos. Está su parte de hombre de negocios con estilo, representada por su SUV Mercedes. Está su parte deportiva, representada por raquetas de tenis y bicicletas de montaña. Y también está el Kan jovial: un cañón que suelta confetti, equipo de DJ y enormes bocinas que aún están cubiertas de playa dust (arena específicamente procedente del desierto Black Rock, en Nevada) de su último viaje a Burning Man.

Se quita la playera mientras sigue navegando por las preguntas y elige otra para responder: “Tengo 17, a punto de entrar a mi último año de prepa. ¿Algún consejo para jóvenes inversionistas?”. 

“Mi consejo principal es que no inviertas dinero que no puedas perder”, responde. “En especial, en compañías de tecnología”.

Soon. See you at twitch.tv/twitch. #PAXSouth2015 #PAXSouth

A post shared by Twitch (@twitch) on

“La gente sabe de casos de éxito como el de Twitch”, dice. “Pero casos de éxito como ese ocurren un 5% de las ocasiones, rodeados por un 95% de sufrimiento, de ocasiones en que no levantas la cabeza y sigues trabajando. O de ocasiones en que nada sale bien y estás a punto de dejarlo”.  

Kan estuvo muy cerca de darse por vencido en cada verano, cuando veía que sus amigos en Facebook posteaban sobre sus vacaciones mientras él estaba atrapado en su casa, sudando en su negocio. En esta era de compras multimillonarias de empresas de tecnología, muchos ven la venta de Twitch en 2014 como un éxito de la noche a la mañana. “Pero antes lanzamos Justin.tv en 2007”, dice. “Fue un éxito de un día para otro que tomó ocho años. Lo único que le diría a la gente es que cualquier cosa que valga la pena toma más tiempo del que esperas. Sea cual sea tu meta –hacer el próximo Twitch o ser un doctor o un tenista profesional–, tienes que ensamblar gradualmente los bloques de construcción”.

La sabiduría que muestra ahora se basa en innumerables fracasos. Y conforme pasó de constructor a inversionista –ahora es socio de Y Combinator, la incubadora que le dio una oportunidad cuando era un universitario–, las lecciones continuaron. Invirtió 50 mill. de dólares en 25 startups distintas; algunas terminaron en grandes ventas, pero otras se fueron a pique.

“CASOS EXITOSOS COMO TWITCH OCURREN UN 5% DEL TIEMPO Y ESTÁN RODEADOS DE UN 95% DE SUFRIMIENTO” 

“No existe un truco para lograrlo. Tienes que tener una idea que sea concisa y poderosa. También debes ser consciente y  abierto acerca de los desafíos que tendrás que enfrentar y cómo planeas lidiarlos”. Muchas de las compañías con las que Y Combinator elige trabajar están en una etapa embrionaria en su desarrollo. En ese momento, apuestas el potencial futuro del equipo detrás de la producción. “¿Se trata de gente buena que trabaja bien? Eso es tan importante como tener una excelente idea”.

¿Cuál es la clave del éxito? “Ser incansable es superimportante”, contesta. “¿Vas a darte por vencido cuando choques contra un muro o adquirirás más fuerza e idearás una solución?”.

Luego de terminar su entrenamiento, él recorrerá la costa hasta llegar adonde unas startups se preparan para un evento llamado Demo Day, una oportunidad para presentar en público sus productos ante un gran número de inversionistas. Es algo muy parecido a las sesiones de presentación que ves en la serie de HBO, Silicon Valley, de la que Kan es fanático. Él da fe de la precisión con que se refleja la frivolidad y altanería en el programa. La mayor parte de los consejos que Kan da no tratan tanto sobre qué decir, sino qué no decir. “Siempre les digo que refinen y refinen”, dice. “Que limpien las partes de la historia que no son atractivas y que recuerden que a nadie le importa su producto a menos que sepan qué problema van a resolver con él”.

Justin Kan's license plate

La matrícula de su Mercedes comprueba que Kan no carece de seguridad, aunque admite haber tenido problemas ante una cámara 24/7.  

Va en contra de su procedimiento habitual de estar en Snapchat y en la bici fija a la vez, pero Kan me pide que le plantee una pregunta directamente para poder responderla ante sus fans. Dirige su teléfono hacia mí antes de que pueda negarme.

“¿Q-qué has aprendido al, eh, escuchar a tu, ehr, público?”, tartamudeo, deseo que la tierra me trague. ¿Cómo diablos hace que vivir en público parezca tan fácil?

“Twitch surgió de la idea de escuchar al público”, responde. “Al comienzo, no hicimos ningún estudio y trabajábamos con una idea que en sus fundamentos era horrible. Pero vimos que la gente usaba el streaming para los videojuegos y dijimos: ‘Hagamos más de eso’. Si una idea mala como Justin.tv puede convertirse en algo exitoso, no tienes excusas para no seguir intentándolo. Tienes que aprender rápido, y más personas pueden lograrlo”.

¿Quieres ver los consejos que nos di a nuestras ideas de posibles empresas exitosas? Aquí tienes el video en nuestro perfil de Facebook

Busy reading YC applications 😎📖

A post shared by Justin Kan (@justinkan) on

Tras enviar el video, me dice que está convencido de que aún existe un gran potencial en sitios de streaming de otras actividades más allá de los videojuegos. Por ejemplo, Live.ly crea un streaming de música en vivo. El mismo Twitch lanzó un canal llamado Creative para actividades como pintura, dibujo, danza y cocina. “Hay más innovación que puede hacerse en video. La gente dice: ‘Ah, ya está todo hecho’. Pero siempre llega algo nuevo”.

Kan se relaja en el asiento de su bici y graba un último mensaje en su teléfono. “Muy bien, Snaps, se acabó por hoy. Estoy agotado”, dice. “¡Hasta pronto! ¡Nos vemos a la próxima!”.

  
Seguir leyendo
01 2017 THE RED BULLETIN

Siguiente historia