Mike Horn et Chris Brinlee Jr.

Mike Horn, el último explorador

Texto: Andreas Tzortzis
Fotografía: Chris Brinlee Jr. // inkwell.media

Los viajes del explorador MIKE HORN a las regiones más extremas del planeta han inspirado a muchos. Entre ellos, al fotógrafo CHRIS BRINLEE JR., un aventurero incipiente, que navegó hasta la Antártida para entender que para superar lo imposible es necesario únicamente dar el primer paso
Chris Brinlee Jr.
Chris Brinlee Jr.

Al sacar las fotos para el artículo y aventura de Mike Horn, Chris Brinlee Jr. recibió ayuda de la madre naturaleza. “Una vez que llegas a los 60-70 grados de altitud, la “hora dorada” dura ocho horas porque el sol permanece bajo en el cielo”, dice.

Hace dos años, Chris Brinlee Jr. estaba en su trabajo de oficina en una agencia de publicidad en Santa Mónica y soñaba con una vida distinta, de hecho, como la de Mike Horn. El sudafricano había desarrollado una carrera a partir de la aventura, que hacía cosas como nadar en el Amazonas y recorrer el círculo polar ártico a pie. 

Brinlee Jr. no conocía a Horn. De hecho, ni siquiera había escuchado hablar de él. Lo único que sabía es que su trabajo de oficina ya no le interesaba. Por lo tanto, vendió sus pertenencias, dejó su loft en el centro de Los Ángeles y se fue de mochilero al norte de Europa; luego escaló el Himalaya; después hizo viajes de alpinismo a lo largo del país. Al poco tiempo, ya se ganaba la vida en el camino con poco más que una cámara y una hábil estrategia en Instagram.

Proniewicz

El Pangaea posee un equipo internacional de estrellas, incluyendo a Jacek Proniewicz, de Polonia (en la foto arriba), el ingeniero responsable de que todo funcione.

“Creo que muchísima gente –en especial los millennials, mi generación– se siente atrapada y bajo presión, y tienen ideas de cosas que quieren hacer, pero no tienen necesariamente el valor y sabiduría para salir y hacerlas”, dice. “Incluso dar pequeños pasos, cualquier cosa que te empuje a salir de tu zona de confort, puede darte el valor para hacer más”.

“EXISTE siempre LA POSIBILIDAD DE FRACASo… es lo que ME EMOCIONA. LO DESCONOCIDO ES A LO QUE TEMEMOS Y ES JUSTO LO QUE ME MOTIVA”

Esos pequeños pasos a la larga llevaron a Brinlee Jr. a una nueva expedición con escalada en hielo en Alberta, Canadá, con Horn, cortesía de una oficina de turismo local. Seis meses después, voló a Ciudad del Cabo para conocer a Horn y acompañarlo en su viaje de tres semanas al Polo Sur, donde intentaría ser el primero en cruzar la Antártida sin asistencia alguna.

“A grandes rasgos, Pole2Pole es todo lo que he hecho en mi vida como explorador reunido en una sola expedición”, dice Horn. “Reescribir la historia en exploración polar tal vez fue la idea principal. Siempre quise cruzar la Antártida sin ayuda. Y combinar sólo la pequeña parte de la expedición en una expedición gigantesca en la que no sólo cruzas la Antártida, sino que cruzas el Polo Norte, desiertos en Namibia, Botswana… Si miro a un espejo, me gustaría ver lo que hago actualmente. Eso es importante en mi vida. Cuando realmente sientes que haces algo que quieres ver, se vuelve natural. Y cuando es natural, se torna fácil y los obstáculos se desvanecen”.

Iceberg

Todas las expediciones de Mike Horn tienen la sustentabilidad y conservación en mente. En su viaje a la Antártida, ideó recolectar muestras para investigadores.

Seguir leyendo

Al crecer en Johannesburgo, en Sudáfrica, Mike Horn pasó su juventud al aire libre y terminó por enrolarse en el ejército antes de ir a la universidad para estudiar ciencias del deporte.

Pangaea

La punta del Pangaea –a 34.7 m de altura– ofrece la mejor perspectiva para navegar a través de zonas cubiertas de hielo.

Aburrido por lo que pintaba para ser una vida convencional, escapó a Suiza a los 24, donde aprendió a esquiar y a volar en parapente, y se comprometió con una vida de aventura.

La lista de logros a partir de entonces es sorprendente. Incluye recorrer los 3,380 km del río Amazonas en 1997 usando sólo un sistema de flotación de fibra de vidrio llamado hydrospeed, pesca y su entorno para sobrevivir; o la circunnavegación en solitario de 20,116 km del círculo polar ártico cinco años después, arrastrando un trineo y usando una cometa para impulsarse. También caminó al Polo Norte con un explorador noruego usando únicamente esquís durante el invierno ártico, hazaña que lo convirtió en el primero en lograrlo en 2006.

Él es un discurso motivacional viviente, se siente la energía a su alrededor y tiene un apretón de manos que puede destruir hasta a hombres más jóvenes que él. Es todo un sobreviviente que puede inspirarse en un pozo profundo de experiencia en las condiciones más extremas, como aquella vez en la que ladró como un perro en su tienda en pleno Polo Norte para desanimar a un oso polar curioso.

El mal de muchos hoy en día se cura con la sencillez y firmeza de Mike horn: “SALDREMOS A BUSCAR UNA SOLUCIÓN. NO nos quedaremos ESPERAndo A QUE NOS LLEGUE del cielo”
Mike Horn

“Mi filosofía de vida es que una vez que tengo una idea, hago un plan”, dice. “Y una vez que planeo una expedición, la hago. Y una vez que la haces, eso crea un ímpetu que inspira al resto de la gente. Puedes comenzar por planear algo o puedes comenzar por hacerlo”.

Una vez que la gente esté inspirada, los patrocinadores aparecen y el financiamiento se hace más sencillo. Mercedes-Benz ha sido un gran promotor de Horn, al igual que la compañía relojera Panerai. El financiamiento culminó en la aventura más ambiciosa de Horn: Pangaea, un velero de 114 pies a prueba de témpanos de hielo, al que le gusta referirse como el SUV de los océanos. Para construirlo, utilizó a cerca de 200 artesanos de un barrio humilde en São Paulo, un método que no sólo fue rentable, sino que fue completamente satisfactorio para un hombre que quiere que otros compartan su pasión de ser una persona pionera.

“UNA VEZ QUE ME LLEGA A UNA IDEA, SALGO Y LA HAGO. Y ESO CREA ÍMPETU E INSPIRA A OTRAS PERSONAS”
Mike Horn

Lo cual nos lleva a Ciudad del Cabo, el 19 de noviembre, donde Brinlee Jr. se unió a Horn y a un equipo de otras diez personas para documentar parte de su aventura Pole2Pole. Una de las mayores preguntas que Brinlee Jr. tenía en su cabeza rondando era: “¿Por qué no llegar ahí en avión?”.

“Yo quería llegar al Polo Sur como lo hizo [Ernest] Shackleton, [Robert Falcon] Scott o [Roald] Admunsen. Eso hace mucho más arriesgada las expediciones, pero no es un riesgo debido a que no puedas llegar adonde quieres, sino porque las vidas de otros están involucradas en lo que haces”, dice Horn. “No siempre pienso que el camino más fácil es el mejor para mí. Creo que al superar obstáculos obtienes conocimiento y con este conocimiento reunido, tienes el poder de la decisión”.

Pasaron las siguientes tres semanas navegando en los ondulantes 40 [refiriéndose a los grados de latitud], los 50 y los estridentes 60. Cada marca hizo honor a su nombre, con ráfagas y olas de seis metros que golpeaban el bote. Brinlee Jr., que nunca antes había estado en un velero, pasó todo el primer día vomitando en una cubeta. Partes fundamentales como los pistones hidráulicos y los timones fallaron, lo que exigió reparación y mantenimiento. Tarde o temprano, chocaron contra hielo, mucho antes de lo planeado.

“Nos acercábamos a los bloques de hielo, el bote los destruía y todo en la nave vibraba”, dice Brinlee Jr. “Yo tenía la cabina hasta el frente y la proa se elevaba tres metros y se sacudía sin pausa mientras que nosotros intentábamos dormir”.A unos 1,600 km del continente antártico, Horn y su equipo comenzaron el lento proceso de navegar los omnipresentes y cacofónicos témpanos, los cuales apachurraban y rodeaban la embarcación. No estamos esperando a que la solución nos llegue”.

“QUERÍA LLEGAR A LA ANTÁRTIDA COMO LO HIZO SHACKLETON… ESO HACE QUE LAS EXPEDICIONES SEAN MÁS ARRIESGADAS”
Mike Horn

En sus viajes en el Ártico tuvo que ver con sus propios ojos las consecuencias del calentamiento de nuestro planeta, desde una batalla que se originó cuando un oso grizzly traspasó el territorio de un oso polar –posiblemente motivado por las temperaturas más cálidas– hasta ver cómo los pedazos de hielo glacial caen y se desgajan en el Polo Norte. Entre sus objetivos en la Antártida será recolectar muestras de agua y de hielo para investigadores. Antes de dirigirse al Polo Sur, él y sus Young Explorers, programa de protección marina desde el mismo Pangaea, navegaron etiquetando tiburones.

“En 25 años de explorar, he visto muchos cambios”, dice Horn, padre de dos hijas que forman parte de su equipo de apoyo a la expedición desde su hogar en Suiza. “Y es un lapso muy breve. Es por eso que es muy importante hacer pruebas de plancton, tomar muestras de agua de los lugares a los que vamos y a los que mucha gente no puede llegar”.

Pangaea

El casco de 35 metros está construido con aluminio, material que es menos susceptible a rasgarse que una nave con casco de acero, por más raro que eso parezca. Horn y su equipo utilizan el gran peso del  casco para hundir y quebrar el hielo.

Después de 21 días, el Pangaea llegó a la plataforma continental ártica y un equipo supereufórico comenzó los preparativos para la partida de Horn. Él hizo pruebas con la cometa que lo arrastraría junto con su trineo a través del glacial ártico y Brinlee Jr. y su equipo le ayudaron a separar la comida que debía llevar al hacer una tarde de cata. Para cuando ya leas esto, habrá completado su cruce en solitario y con cometa de la Antártida –más de 4,988 km– arrastrando un trineo con comida y combustible suficientes para tres meses. Y será así la única persona que haya logrado esta hazaña.
De ahí seguirá a Groenlandia a través de una ruta que lo lleva por Nueva Zelanda, India e Indonesia.

Durante todo el camino será guiado por un deseo que recuerda otra época, una época de curiosidad desenfrenada que alimenta las ganas de someterse a otros grandes retos y riesgos. “Existe siempre la probabilidad de fracaso… Eso es lo que me emociona”, dice. “Todos le tememos a lo desconocido. Y es lo desconocido lo que me motiva”, insiste.

 

“NO SIEMPRE CREO QUE LA RUTA MÁS SENCILLA SEA EL MEJOR CAMINO”
Mike horn
casser la glace

El intento del famoso explorador Ernest Shackleton de cruzar la región antártica de mar a mar fracasó en 1914, cuando su nave se quedó atorada y terminó destruida por culpa del hielo. El explorador británico dirigió un rescate heroico de los 28 hombres que iban a bordo en dicha expedición.

Antes de partir sobre los esquís, Horn le habló a Brinlee Jr. de un casquete nevado en Patagonia y de otro en Groenlandia que podrían ofrecer al fotógrafo un buen punto de inicio para entrenarse en algo similar.

Mike Horn en solitaire

Horn, al inicio de su travesía de 4,988 km a través de la Antártida, ayudado por esquís y una cometa. Llevó suficientes provisiones para resistir tres meses. Nos preguntamos cómo le hace para no hablar todo ese tiempo.

El fotógrafo de 28 años tomó notas. “Yo me puse en sus zapatos”, dice. “Y le dio una nueva vida a lo que quiero lograr y el tipo de experiencias que quiero tener”.

En los meses venideros, Mike Horn planea atravesar, en esquís, el parque nacional de Denali, en Alaska, antes de escalar el Denali –el pico más elevado de Norteamérica, con 6,190 m– en primavera. Y planea desacelerar una vida de viaje y aventura que ha incluido 200 vuelos en los últimos años.

“Está lo realmente desconocido, que es ese lugar al que la gente nunca antes ha ido, y está lo desconocido en nuestro interior, que es lo que uno descubre cuando se aventura en estas experiencias”, dice Brinlee Jr. “Creo que la persona promedio no tiene que aventurarse al Polo Sur para tener experiencias, puesto que puede descubrirlas internamente si se fuerza a salir de su zona de confort. Eso es algo en lo que Mike cree con firmeza y con lo que me identifico por completo en mi vida diaria”.

LA EXPEDICIÓN POLE2POLE

Al aventurero sudafricano y suizo le tomará aproximadamente dos años recorrer –por tierra y mar– alrededor de 38,600 km desde el Polo Sur hasta llegar a Groenlandia, a través de seis continentes. El propósito del recorrido es al mismo tiempo educativo y ambiental: resaltar los problemas que enfrenta nuestro planeta cambiante y recopilar para investigadores muestras en algunos de sus inaccesibles destinos

1. Mónaco, Francia: 8 mayo 2016
Horn parte de Mónaco a bordo de su bote de vela, el Pangaea, con rumbo a Namibia.

2. Namibia, 15 junio - 15 julio 2016 
Llega a Walvis Bay antes de abrirse camino a través de uno de los desiertos más viejos del mundo –el Namib– a pie.

3. Botswana, 15 julio - 15 agosto 2016
Cruza los pantanos de Okavango, cazando comida y agua fresca, conforme navega una ruta olvidada hace mucho tiempo.

4. Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 15 agosto - noviembre 2016
Mientras prepara el Pangaea para pasar por el Océano Ártico, Horn destina algo de tiempo en una misión de etiquetar tiburones.

5. Antártica, dic 2016 - febrero 2017
Cruza en solitario el continente antártico a través del Polo Sur y con esquís, siguiendo una ruta planteada por el explorador Amundsen, y apurándose para terminar antes de que entre el invierno.

6. Nueva Zelanda, marzo - mayo 2017
Explora Fjord-lands, los fiordos más al sur en todo el planeta.

7. Australia, mayo - junio 2017
Planea otra aventura para etiquetar tiburones, estudiar el coral y resaltar su degradación, antes de abrirse camino a través de Papúa, Nueva Guinea.

8. India, septiembre - octubre 2017
Planes para escalar los picos de casi 8,000 metros que el gobierno indio abrió hace poco al público por primera vez, oportunidad que no dejó pasar. Luego irá a Borneo e Indonesia.

9. Océano Ártico & Groenlandia, mayo -sept. 2018
Planes para iniciar un cruce en solitario de Groenlandia antes de subirse al Pangaea para regresar a casa.

Seguir leyendo
04 2017 The Red Bulletin

Siguiente historia