Damián Alcázar en Narcos

Damián Alcázar en Narcos: “Una buena historia es contestataria”

Texto: Marco Payán
Fotografía: Talent on the Road

Con un nuevo papel en la nueva temporada de Narcos, el actor mexicano invita a pensar y a hacer siempre las cosas diferente

THE RED BULLETIN: ¿Tienes un ritual propio al elegir un guion?

DAMIÁN ALCÁZAR: Uno va encontrando su propia mecánica de trabajo. Ensayas 30 páginas para ver si sigues. Aunque uno a veces puede equivocarse y al final te das cuenta de algo que pasaba inadvertido. 


¿Algún tip para los actores?
Cada vez que interpretas, no repetir nunca la manera de hacerlo. A la quinta lectura se van afianzando cosas. Lo que yo digo es nunca afianzarse, que no se repita. Siempre hacer algo nuevo.


Da la sensación de que los papeles que eliges tienen un mensaje social.

Una historia interesante se vuelve contestataria. Si no es interesante, no es para mí. O si el director sólo quiere que sea un éxito de taquilla.


¿Qué tanto puedes cambiar el guion o tu papel?

Hay una interpretación del actor. Hasta en Crónicas de Narnia proponía cosas. El director incluso me escribió más diálogo. “Quiero que sean personajes shakesperianos”, me dijo el director. Crecieron al personaje. La gente creativa siempre está abierta. Muchas veces no se da la necesidad porque está tan bien hecho el guion que no rige modificación alguna. El guionista propone un personaje que no existe. El actor lo hace real. 

 

La segunda temporada de Narcos se estrena el 2 de septiembre. 

© YouTube: Netflix América Latina

¿No harías películas para que la gente se ría?

Que la gente se ría, sí, pero que piense también.


“Sí soy un perdedor, tengo el tipo de un antihéroe. Soy el mexicano común”

 ¿Es necesario que toquen temas sociales?

No, para nada. Si el tema es interesante, será interesante para todos los humanos. Es como la comida chatarra: mejor que no la hagan, pero ahí está… 


¿Qué historias crees que deben contarse?

Todos los temas deberían de abordarse de forma profunda. Pero esto es una quimera, es imposible. Los ganadores siempre son los que cuentan la historia. Debería hacerse un filme sobre el zapatismo, los mineros de Pasta de Conchos, sobre las posibilidades de limpiar esta ciudad, sobre la casa blanca del presidente, sobre los que pusieron miles de dólares en Panamá (para evadir impuestos). Es parte de nuestro momento.


¿Qué respondes sobre que los actores no deberían opinar sobre temas “serios”?

Creo que deberíamos opinar todos: artistas, dentistas, ingenieros… No podemos dejar en manos de políticos las decisiones de este país, porque ya vimos que no solucionan nada.

¿Tienes una mayor responsabilidad al tener poder de convocatoria?

Sí. Tengo que ser consecuente. En esta ciudad no cabe otro auto. Entonces uso bicicleta, transporte público. Tengo que poner el ejemplo: “No use su coche, señora”. Si conoces las circunstancias de tu país, no puedes hacerte wey. 
 

¿Eso ha provocado que te hayan etiquetado algunos directores?

Sí, pero para bien. Tengo lo mismo en el teatro que en el cine, tengo una amplia gama de cosas. Sí soy un perdedor, tengo el tipo de un antihéroe. Soy el mexicano común. La gente se relaciona muy fácil conmigo en la calle. ¿Qué mayor antihéroe que Edipo? En Shakespeare vemos que sus galanes son de los más desabridos o simplones, los malos son los interesantes. Los Sancho Panza representan los pies en la tierra. El héroe se la pasa sufriendo, es bobo. 

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Otros actores intentan ser políticamente correctos.

Políticamente correctos ya ni los políticos lo son. Uno debe asumir su responsabi­lidad. Pero también me doy cuenta de que tengo voz por los que no la tienen. Puedo hablar por los obreros y los campesinos cuando hago esos papeles. Entiendo cómo viven su vida. No hay manera de que lo tires a la basura, así que hablas de ello. Como un ciudadano, uno tiene la responsabilidad de participar activamente. Creo que si yo fuera ingeniero en vez de actor haría lo mismo.

Ser de esta forma también te abre puertas, ¿no es así?

Muchísimas. Puedo caminar por la calle con una tranqui­lidad y una sonrisa enorme. La gente me cruza el brazo. Me siento protegido, que me mezclo. Eso vale la pena. Eso es la riqueza de este quehacer.

 

 

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08 2016 The Red Bulletin

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