Napoleon

Dormir mejor

Texto: Werner Jessner y Arek Piatek
Ilustración: Alex Williamson

…que Napoleón. La calidad en vez de la cantidad como objetivo: máxima recuperación con un mínimo de tiempo en la cama  

¿LÍMITES? ¿QUÉ LÍMITES? Cada vez más rápido, cada vez más alto, cada vez más lejos: lo que es “humanamente posible” lo superamos una y otra vez. The Red Bulletin le echa un vistazo a los récords actuales del hombre. ¿Qué lejos estamos aún de nuestros límites absolutos? Aquí vemos cómo dormir mejor y en menos tiempo.

A Napoleón le alcanzaban sólo cuatro horas de sueño por noche. Sin embargo, a partir de experimentos realizados por militares sabemos que la falta de sueño reduce el rendimiento y que el ser humano después de 48 horas de vigilia enloquece. Así que menos horas de sueño no son aconsejables. El objetivo es reducir la necesidad diaria de sueño con la misma capacidad: vivir igual de bien, estar despierto más tiempo.

Durante muchísimo tiempo, las clásicas ocho horas de sueño se consideraron ideales. Sin embargo, un estudio realizado por la Clinic Sleep Center de La Jolla, ubicada en California, sostuvo en 2002 que las personas que duermen entre 6.5 y 7.5 horas por noche viven más que aquellas que duermen más de ocho horas diarias.

Un estudio estadounidense reveló que las personas que duermen sólo entre 6.5 y 7.5 horas por noche viven por más tiempo 

Claro que esto depende de la calidad del sueño. Y esta, puede ser medida, por primera vez, con gente común gracias a Quantified Self. Con pulseras especiales, las llamadas fitness tracker, hoy en día cualquiera puede registrar sus etapas de sueño. Funciona así: normalmente una persona tiene cinco etapas de sueño por noche. En el fitness tracker seleccionamos la longitud de nuestras fases de sueño, la multiplicamos por cinco y se la restamos al despertador. De esto resulta el tiempo ideal para conciliar el sueño. Es muy posible que así ya ganemos una hora.

Estadística

Horas de sueño actuales: 8 horas

Horas de sueño futuras: 6.5 horas (de inmediato)

 Pero se trata de la calidad del sueño y la velocidad para dormirnos. Ambas –al menos en el primer mundo– son afectadas de forma negativa sobre todo por el alcohol, la nicotina, la cafeína y las horas de trabajo frente al monitor, en un lapso de hasta dos horas antes de ir a la cama. Los factores positivos son la oscuridad, una temperatura ambiente ligeramente más baja, los rituales para dormir y la cama adecuada.

El instituto austriaco Joanneum Research descubrió que las camas de madera de pino cembro logran mejorar la calidad del sueño y reducen drásticamente la frecuencia cardiaca a 3,500 latidos menos por día, lo que representa una hora menos de trabajo para el corazón. A menor frecuencia cardiaca, es menos la energía que consumimos y descansamos mejor. (Tampoco es necesario dormir como una marmota, cuyo corazón late tan sólo diez veces por minuto durante su etapa hibernal –sobre las ramas de un pino).

Consecuencia

Lo óptimo es conocido y accesible para todos. Dormir menos horas no es necesariamente mejor –véase el caso de Napoleón, famoso por dormir muy pocas horas, que como es bien sabido perdió sus últimas batallas.

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08 2015 The Red Bulletin

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