Santiago Casillas de Little Jesus

Santiago Casillas: “Si parece un buen momento, lo es”

Texto: Marco Payán
Fotografía: Mariana García

El vocalista de Little Jesus está convencido de que el mejor momento para hacer algo es cuando se sienta bien hacerlo

THE RED BULLETIN: Con dos álbumes, la banda mexicana ha cambiado, al menos para sí, la manera de vender su propia música. No se trata de tener esa etiqueta de “independiente”, sino de poder controlar su arte. Y eso a veces cuesta más trabajo, pero le ha redituado. Así de simple. 

THE RED BULLETIN: Sacaron el disco fuera de las fechas recomendadas, sin ­embargo, les funcionó. 

SANTIAGO CASILLAS: Con el nuevo disco, Río Salvaje, pasó. Nos decían que mejor saliera en septiembre (de este año) cuando lo habíamos grabado en diciembre. “¡Que salga en un mes!”, y pensamos que en junio. Tuvimos que apurarnos con todo el arte. No nos gusta depender de nadie para esas cosas. Siempre hemos tomado ese tipo de decisiones. No son impulsivas, porque sí las pensamos muy bien, pero son muy de gut, de corazonada. 


¿Cómo tomaste la decisión de lanzarte con una banda “de un día a otro”?

Me mudé a Boston en 2011 (donde estudiaba música). En el 2012 vine de vacaciones a México y jammeé con El Truco (el actual baterista), y me di cuenta de que tenía que tocar con él. Tiene un sonido muy propio. Y luego, nuestro actual mánager estaba manejando una banda y me invitó a abrir ese show. “Tienes algunas canciones, ¿no?”. Y sí, pero eran las que había tocado con otros músicos de Boston. Ahora invité a más amigos y desde el primer ensayo fue como “¡Puuhh!”. Se llevaron increíble, las rolas sonaron superbien. Tocamos el martes, sólo cinco canciones. Había que grabar un EP, pensamos. 

Ve el video de “La magia” de Little Jesus.

© YouTube: LittleJesusVEVO

“No queríamos que nadie nos dijera qué hacer. Y ahora está funcionando. La vibra punk es que hay disposición”

¿Así, sin más?

Sí. Nos metimos a Topetitud [el estudio] a grabar la música de cinco rolas. Volví a Boston y me escribió una amiga para invitarme a tocar en la Estela de Luz [un foro público en la Ciudad de México]. Pero me pidió que sacara por lo menos un sencillo. Desde un depa en Boston grabé la voz de ­“Berlín”. La mostré a los demás de la banda y me dijeron que la sacara. Se la mandé a Lalito, el mánager, para ver qué se podía hacer. “La voy a mandar a [la estación de radio en la Ciudad de México] Reactor”, me dijo. La subí al Soundcloud. De repente, me empiezan a escribir en Whatsapp que ya la estaban escuchando en la radio. Así, de un día a otro. Si nos parece un buen momento, es un buen momento.


¿Desde entonces no han parado nunca?

Había una gran fila de chavos que se sabían la canción que habían escuchado en la radio. “Bye, Boston. Yo quiero tocar”, pensé. Después nos invitaron a tocar en tres fiestas. Y más tarde nos contactaron por Facebook para abrirle a Metric. Casi cada fin de semana hemos tocado. Nos hicimos un hueco para terminar de grabar el primer disco, Norte.

No se atan a una manera pausada de hacer las cosas. 

Pero sí hay disciplina. Es una disciplina punk: cada quien tiene su rol muy establecido, con un equipo de trabajo chico. Somos los cinco músicos y algunos colaboradores más. Eso implica más trabajo, pero está muy claro todo. La razón más importante fue que no queríamos que nadie nos dijera qué hacer. Y ahora está funcionando. La vibra punk es que hay disposición. 


¿Tocan donde sea que los inviten o seleccionan?

Nos gusta mucho tocar, así que agradecemos a la gente que nos ofrece una cochera para tocar. Como sucedió en Azcapotzalco, a las afueras de la Ciudad de México, que no podían creer que nosotros, que íbamos a tocar en el mismo festival Ceremonia como una semana después, íbamos a tocar con ellos. Se crea una fidelidad con la gente que se pasa de boca en boca. 


¿Cómo conciben los videos?

Tenemos una forma de contar las cosas que se ven en el video. Es un humor a veces tierno. Nos dio mucha risa poner a un niño con el brazo roto en el videoclip de “La Magia”. ¿Por qué? Porque en la escuela siempre había alguien con el brazo roto. Hay cosas simples que nos dan mucha risa. Ver ese tipo de situaciones cotidianas de la vida que la gente piensa que no valen la pena y poder plasmarlas tal cual, así de simple en los videos, nos gusta.

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10 2016 The Red Bulletin

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