Cómo construir refugio

Sobrevive: Cómo refugiarte a la intemperie

TEXTO: FLORENCIA ESCOBEDO
FOTOGRAFÍA: PIXABAY.COM

No importa donde estés, te decimos paso a paso cómo construir un refugio


Digamos que de pronto te encuentras perdido en medio de un bosque y no sabes hacia dónde caminar. Las horas siguen pasando y el cielo se empieza a oscurecer, no quieres arriesgarte a caminar por el bosque de noche pero tampoco puedes echarte a descansar en cualquier lado porque pueden haber animales depredadores o hasta podría caer una tormenta eléctrica.

Por si esto llegara a pasarte, te decimos cómo protegerte haciendo tu propio refugio:

Encuentra un lugar adecuado

Busca en lo posible un lugar seco y que te cubra del viento, lejos de aguas estancadas o pantanos para evitar que te devoren los mosquitos; si hay lluvias incluso podría subir el nivel del agua e inundar tu refugio. Es bueno tener una fuente cercana para abastecerte de agua pero procura que esté a más de 5 metros de distancia.

No te aconsejamos acampar bajo los árboles porque existe el riesgo de que te caiga una rama encima aunque la ventaja es que los árboles protegen del rocío. Si decides hacerlo de todos modos, fíjate bien que no tenga ramas secas que puedan ser un riesgo para ti.

No está de más recordarte que evites los lugares con peligro de desprendimiento de rocas o riesgo de aludes de nieve y que prestes atención a los alrededores para que no termines con un hormiguero o un avispero como vecinos.

Refugios naturales

Estos son los que te provee la naturaleza, aquellos donde casi no tienes que construir nada. Pueden ser grietas en las rocas, cuevas, formaciones del terreno y de la vegetación. Una hendidura en una pared rocosa, que te proteja de la lluvia y el viento y no ofrezca riesgos de desprendimientos es ideal. Así ya sólo tendrás que preocuparte por construir una cama seca y medianamente cómoda.

Refugio en cueva

Un lugar así es ideal para refugiarte, ya sea del frío o del calor.

© FLICKR//surtr

Refugios improvisados

Se construyen con los materiales que encuentres en la naturaleza o que lleves en tu mochila. En situaciones extremas todo se vale. Algunos refugios que puedes armar son:

Un bote de remos puesto de cabeza y elevado por un lado con ayuda de unos palos. Es un refugio excelente.

El clásico cobertizo que utiliza una estructura de madera. Si utilizas uno o dos árboles como columnas te ahorrarás mucho trabajo y el refugio ganará solidez. El techo lo cubres con hojas grandes o con trozos de corteza.

Si encuentras un frondoso árbol caído aprovéchalo. Sólo tienes que cortar algunas ramas para hacer un hueco donde quepas. Es un refugio acogedor y te protegerá del viento, pero no de la lluvia.

Otro de los típicos refugios es el soporte de ramas en forma de A. La ventaja es que ofrece mayor abrigo que el cobertizo. Se construye un armazón de palos que adoptan la forma de una tienda de campaña canadiense tradicional o de una A. Se cubre con una capa de hojas grandes a modo de tejas, y por encima de éstas una capa de hierba u hojarasca, pero ojo: que las ramas no perforen las tejas o el viento te levantará el techo.

Refugio en el bosque

Otro tipo de refugio es el estilo teepee, utilizado por los indios americanos.

© PIXABAY.COM

La cama o lecho

Cuando ya tengas listo tu refugio, ya sólo te faltará el lugar donde vas a descansar. Lo ideal es que sea blando, seco, horizontal y caliente (excepto en el desierto, que será fresco). Esto lo logras evitando las zonas con humedad, quitando los palos y piedras que hayan en el suelo y aislándote bien de éste con hojarasca, helechos, ropa, etc.

La ventaja que tienen los supervivientes que saben construir esta clase de refugios, es que no necesitan cargar con una pesada tienda de campaña; si acaso un toldo y listo. Con esto estarás listo para tu próxima aventura pase lo que pase.

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08 2016 THE RED BULLETIN

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